Comunicar éticamente: una exigencia apremiante para el sector salud.

Enfrentarnos actualmente al acto de comunicar implica pararnos en un escenario complejo en el que el discurso se genera a partir de vastas y diversas fuentes preocupadas cada vez más en cubrir la inmediatez de generación y acceso a la información que demanda la comunidad global, y ocupadas cada vez menos en el cuidado, la responsabilidad, la rigurosidad y las formas con las que configuran y difunden sus mensajes.

Hoy en día podemos notar que se ha hecho cada vez más común generar y difundir información sin contar con fuentes fidedignas o competencias especializadas para ello, incluso quienes hasta hace apenas unos años eran considerados los públicos destinatarios o “consumidores” de información, ahora se han convertido en “productores” (prosumers) y generadores de contenidos.

En el ámbito específico de la salud, la web y las redes sociales han ayudado a elevar el alcance y la globalización de la información, así como a generar espacios de intercambio de experiencias y conocimientos, sin embargo, también han dado origen a un fenómeno de saturación de información, al grado de que la población se sienta abrumada y desorientada sobre cuáles son las fuentes confiables a las que puede recurrir para tomar decisiones.

Según un estudio de la Asociación Mexicana de Internet, “en México los temas de salud se han ubicado entre los principales asuntos para buscar en las plataformas digitales”. Y de acuerdo con cifras proporcionadas por Rodrigo Hûtt, cofundador del portal de Internet “Voy al Doc, tu cita en un click”, de los 60 millones de internautas que existen en México, el 80% busca en la web temas referentes a la salud, destacando aquellos vinculados con padecimientos como la diabetes, el cáncer, la osteoartritis y la vacunación.

En el ámbito de la comunicación relacionada con la salud es preocupante este fenómeno de saturación de información y desorientación respecto a dónde acudir para informarse de manera confiable sobre temas de prevención de enfermedades y promoción de la salud, ya que entre más alejada esté la población de fuentes de información confiables, accesibles y de calidad para su toma de decisiones, menos participativa podrá ser la comunidad en su actuación a favor del bienestar común y de la construcción de entornos de vida saludables.

Esta situación no sólo nos plantea la problemática del medio de información (en nuestro caso específico, la web) sino que nos exige una reflexión más profunda sobre los principios con los que se está generando la información en salud para hacerla llegar a la población.

Aquí se hace evidente la importancia del ejercicio práctico de la ética en la comunicación para la salud; en donde tanto la generación de información como la comunicación de manera integral deben estar enfocadas en la búsqueda del bien común. La ética en la comunicación debería estar presente en sus diferentes ámbitos de acción —que podrían ser, por ejemplo, el político, el empresarial, el científico o el académico—, pero en el ámbito de la salud la ética no puede reducirse a un principio o a un valor establecido en los códigos que se supone rigen el quehacer de las instituciones de salud, sino que debe ser considerada como un derecho básico de la población y una obligación a desempeñar sin reparo en intereses particulares por parte de las entidades e instituciones vinculadas con la salud de la población.

Con la finalidad de apoyar esta preparación de contenidos y estimular el cambio de mentalidad de los responsables de comunicación en las instituciones de salud o jefes de información de los portales web sobre salud, en este post compartimos con los lectores de Comunideas el Cuaderno No. 34 de la Fundación Víctor í Grífols i Lucas dedicado a la “Ética de la comunicación corporativa e institucional en el sector de la salud”, el cual es el resultado de un seminario organizado por la Fundación con el fin de fomentar la reflexión sobre la labor de quienes están encargados de mantener informada a la población en temas de salud y de atención preventiva.

Esperamos que luego de leer este documento sus perspectivas en comunicación para la salud se hayan enriquecido y ampliado, ya que los medios, canales, espacios y tiempos para comunicar la salud son muy vastos, pero antes de pretender “dominar” el uso y manejo de los medios de información, los encargados de comunicación en salud debemos tener como prioridad el cuidado de la esencia: las formas, las maneras y los fines con los que vamos a comunicar cualquier información que pueda tener repercusiones en la salud y bienestar de la comunidad.

Fotografía: compartida por Felipe Lange Borges, en Flickr, bajo licencia Creative Commons. website offline

Aldara Cabrera

Comunicación Institucional at Comunideas México
Comunicóloga. Especialista en divulgación de la salud, con experiencia como editora de revistas enfocadas en la promoción de la salud. He coordinado el diseño y desarrollo de estrategias de posicionamiento para entidades públicas del sector salud, así como para fundaciones y proyectos culturales internacionales.
Aldara Cabrera
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